Perdona Ahora

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Perdona Ahora

 ¡No te detengas!

Torna a la presencia del compañero que te hirió y perdónalo, ayudándolo a recuperarse.

¡Reflexiona y ampáralo!

¿Cuántos dolores y cuantas perturbaciones le castigaron el alma, antes de que la palabra de él se irguiese para ofenderte o antes que su brazo, armado por la incomprensión, defiriese contra ti el golpe deprimente?

Guarda la calma y auxilia, sin cesar.

Más tarde, es posible que no puedas, por tu parte, soportar el horrendo asalto de la ira y reclamarás, igualmente, el bálsamo de la ajena comprensión.

Retorna a tu hogar o a tu lucha y divulga, de nuevo, la bendición del amor, con todos los corazones que yacen envenenados, por la hiel de la crueldad o por la malicia  de la calumnia.

¡No dudes, por eso!

Perdona ahora, en cuanto la oportunidad de reaproximación te favorece a los buenos deseos, porque, probablemente, mañana, la oportunidad luminosa habrá pasado y no encontrarás nada, alrededor de ti sino la ceniza del arrepentimiento, el llanto amargo de la inútil lamentación.

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